Frases

¿Cómo te gustaría que te sorprendiese la muerte? En lo que a mí respecta, yo quisiera que me sorprendiese ocupado en algo grande y generoso, en algo digno de un hombre y útil a los demás; no me importaría tampoco que me sorprendiese ocupado en corregirme y atento a mis deberes, con el objeto de poder levantar hacia el cielo mis manos puras y decir a los dioses: “He procurado no deshonraros ni descuidar aquellas facultades que me disteis para que pudiera conoceros y serviros. Éste es el uso que he hecho de mis sentidos y de mi inteligencia […]

Epicteto

martes, 19 de mayo de 2015

El existencialismo y nuestra responsabilidad en la vida




 
 
El primer paso del existencialismo es poner a todo hombre en posesión de lo que es, y hacer recaer sobre él la responsabilidad total de su existencia. Y cuando decimos que el hombre es responsable de sí mismo, no queremos decir que el hombre es responsable de su estricta individualidad, sino que es responsable de todos los hombres… Cuando decimos que el hombre se elige, entendemos que cada uno de nosotros se elige, pero también queremos decir con esto que al elegirse elige a todos los hombres… Así soy responsable por mí mismo y por todos, y creo una cierta imagen del hombre que yo elijo; eligiéndome elijo al hombre… Jean- Paul Sartre (Extractos del libro El existencialismo es un humanismo).


viernes, 3 de abril de 2015

Frase Aristóteles


La mentira totalitaria



La mentira totalitaria

Una mentira repetida mil veces
se convierte en verdad.
 Joseph Goebbels




La men­tira tota­li­ta­ria es una de las más com­ple­tas que la his­to­ria ha cono­cido. Su obje­tivo es, a la vez, impe­dir a la pobla­ción reci­bir infor­ma­cio­nes del exte­rior e impe­dir al mundo exte­rior cono­cer la ver­dad sobre la pobla­ción, haciendo par­ti­cu­lar­mente impo­si­ble, o extre­ma­da­mente difí­cil, un tra­bajo correcto de los perio­dis­tas extran­je­ros in situ. En las rela­cio­nes inter­na­cio­na­les, igual­mente, el uso que hacen los tota­li­ta­rios de la men­tira fla­grante sobre­pasa la media mundial.

Todos los auto­res que han narrado esa inmer­sión en la men­tira, los Orwell, Solz­he­nit­sin, Zino­viev –pues sola­mente el genio lite­ra­rio puede hacer expe­ri­men­tar a los que lo igno­ran una expe­rien­cia casi inex­pre­sa­ble en el len­guaje lógico de los expertos-, han insis­tido en la idea de que la men­tira no es un sim­ple coad­yu­vante, sino una com­po­nente orgá­nica del tota­li­ta­rismo, una pro­tec­ción sin la cual no podría sobre­vi­vir. A menudo se oye a ciu­da­da­nos de paí­ses demo­crá­ti­cos ala­bar a un hom­bre polí­tico por su astu­cia, su arte en embau­car a la opi­nión pública y en enga­ñar a sus riva­les. En cierto modo es como si los clien­tes de un banco ple­bis­ci­ta­ran al direc­tor por sus talen­tos como ratero. La demo­cra­cia no puede vivir sin la ver­dad, el tota­li­ta­rismo no puede vivir sin la men­tira; la demo­cra­cia se sui­cida si se deja inva­dir por la men­tira, el tota­li­ta­rismo si se deja inva­dir por la verdad.

Como la huma­ni­dad se encuen­tra com­pro­me­tida en una civi­li­za­ción domi­nada por la infor­ma­ción, una civi­li­za­ción que no sería via­ble si fuera regida de manera pre­do­mi­nante sobre la base de una infor­ma­ción cons­tan­te­mente fal­seada, creo indis­pen­sa­ble, si es que que­re­mos per­se­ve­rar en la vía en que nos halla­mos, la uni­ver­sa­li­za­ción de la demo­cra­cia y, por aña­di­dura, su per­fec­cio­na­miento. Pero creo más pro­ba­ble, en el pre­sente estado de las cos­tum­bres, de las fuer­zas y del modo en que que­re­mos vivir, el triunfo de la men­tira y de su coro­la­rio político.

Autor: Jean-François Revel

sábado, 19 de julio de 2014

Origen de la palabra Política



Del latín “politicus” y ésta del griego “πολιτικός” (“politikós”), que significa “de los ciudadanos” o “del Estado”, siendo el adjetivo de “πόλις” (“pólis”) que significa “ciudad” pero también “Estado” ya que la ciudad en la Grecia clásica era la única unidad estatal existente (hasta la época de los macedonios, quienes lograron unir Grecia bajo un reino). (Nótese también “πόλιτες” (“pólites”) o “ciudadanos”) Proviene de la raíz eundoeuropea *p(o)lH- “lugar cerrado” como en sánscrito “pur, puram” (“ciudad”) o lituano “pilis”-”fuerte”. Similar a la palabra *gharto que significa “encerrar”, que en las lenguas germanas y nuestras derivaría a “jardín” pero que en las eslavas por ejemplo terminaría como “ciudad” en “grad” o “gorod”.

El equivalente latino a sería en realidad “civitas” como “pólis” (de donde viene la palabra “ciudad”) y “civilis” como “politikós” (de donde proviene nuestro adjetivo “civil”. Como fue mencionado anteriormente, la ciudad era la unidad estatal en Grecia, que era una de carácter democrático, un fenómeno que surgió ahí por primera vez en la historia, al menos en aquella europea. De este modo, todos los asuntos del Estado eran asuntos de todos los ciudadanos, es decir, de los habitantes de la ciudad con poder civil. Así los griegos empezaron a llamar a estos temas “politikoí”, en oposición a aquellos personales e intereses privados de los ciudadanos llamados “ἰδιωτικός” (“idiotikós”) o “privados”. Más adelante los hombres que no se preocupasen de los temas concernientes a la “pólis” se llamarían “ἰδιώτες” (“idiotes”), que significaba “ciudadanos privados” pero luego “incultos” o “no conociente de las artes”, derivando siglos más tarde a nuestra palabra actual “idiota”.

Hoy en día el término “político” se encuentra bastante desvirtuado, haciendo creer a la gente que la “política” es una profesión o carrera. Sin embargo, volviendo a las raíces de la palabra se ve que esto no es así y que muchos, de los que se denominan hoy en día “políticos” sólo son “idiotes”, ya que no responden a lo que le concierne al Estado o ciudad, sino que a sus intereses propios(...) La solución a la crisis política mundial está en que la gente empiece a pensar más “políticamente” que solo en sus asuntos privados.

Fuente: http://etimologia.wordpress.com/2006/12/08/politica/bnvjnb

lunes, 9 de junio de 2014

Propaganda totalitaria



 Sólo el populacho y la élite pueden sentirse atraídos por el ímpetu mismo del totalitarismo; las masas tienen que ser ganadas por la propaganda. Bajo condiciones del Gobierno constitucional y de la libertad de opinión, los movimientos totalitarios que luchan por el poder pueden emplear el terror sólo hasta un determinado grado y comparte con otros partidos la necesidad de conseguir seguidores y de parecer plausibles ante un público que no está todavía rigurosamente aislado de todas las demás fuentes   de información.

Se reconoció  temprano y se ha afirmado frecuentemente que en los países totalitarios la propaganda y el terror ofrecen dos caras de la misma moneda. Esto, empero, es solo cierto en parte. Allí donde el totalitarismo posee un control absoluto sustituye a la propaganda con el adoctrinamiento y utiliza la violencia, no tanto para asustar al pueblo (esto solo se hace en las fases iniciales, cuando todavía existe una oposición política) como para realizar constantemente sus doctrinas ideológicas y sus mentiras prácticas. (…)

Como los movimientos totalitarios existen en el mundo que en sí mismo no es totalitario, se ven forzados a recurrir a lo que comúnmente consideramos como propaganda. Pero semejante propaganda siempre se dirige a una esfera exterior, bien a los estratos no totalitarios de la población del país, o a los países extranjeros no totalitarios. Esta esfera exterior hacia la que se dirige la propaganda totalitaria puede variar considerablemente, incluso después de la conquista del poder, la propaganda totalitaria puede dirigirse a los segmentos de su propia población cuya coordinación no ha sido seguida por un suficiente adoctrinamiento. A este respecto, los discursos de Hitler a sus generales durante la guerra son verdaderos modelos de propaganda, caracterizados principalmente por las monstruosas mentiras que el Führer lanzaba a sus invitados en su afán de hacerlos suyos. La esfera exterior puede hallarse también representada por grupos de simpatizantes que no están todavía dispuestos a captar los verdaderos objetivos del movimiento; finalmente, sucedía a menudo que incluso los miembros del Partido eran considerados por el círculo interno del Führer o por los afiliados a las formaciones de élite como pertenecientes a semejante esfera exterior y que, también en este caso, todavía precisaban la propaganda porque no podían ser dominados con seguridad. (…)
 
La propaganda es, desde luego, parte inevitable de la «guerra psicológica», pero el terror lo es más. El terror sigue siendo utilizado por los regímenes totalitarios incluso cuando ya han sido logrados sus objetivos psicológicos: su verdadero horror estriba  en que reina sobre una población completamente sometida. Allí donde es llevado a la perfección el dominio del terror, como en los campos de concentración, la propaganda desaparece por completo; quedó incluso enteramente prohibida en la Alemania nazi. La propaganda, en otras palabras, es un instrumento, y posiblemente el más importante, del totalitarismo en sus relaciones con el mundo no totalitario; el terror, al contrario, constituye la verdadera esencia de su forma de gobierno.

Fuente: Los origenes del totalitarismo
De: Hannah Arendt

lunes, 19 de mayo de 2014

No desprecies la muerte



No desprecies la muerte, tómala como algo propio de este ser que la naturaleza quiere así: como ser joven, envejecer, crecer, llegar a la edad madura, o que le salgan a uno dientes, barba o canas, engendrar, quedar embarazada, dar a luz y todas las demás acciones naturales que comportan las edades de la vida: así también disolverse. Esto es lo propio del hombre inmerso en la razón: no mostrar superficialidad, cólera ni desdén, sino esperarla como una de las acciones naturales. Igual que ahora esperas el día en que la criatura salga del vientre de tu esposa, así has de aguardar la hora en que tu alma salga fuera de este envoltorio tuyo. Si deseas una norma puntual que apacigüe tu corazón, te dará una mejor disposición ante la muerte atender a las cosas que tienes frente a ti: de las cuales te separarás, con qué gente ya no tendrá que mezclarse tu alma. No te opongas a ellos, sé cuidadoso y afable; recuerda que la separación será con personas que no tienen tus mismas creencias. Quizá esto podría ser lo único que te arrastrara y te mantuviera en la vida: convivir con personas que se hubieran procurado las mismas ideas que tú. Sin embargo, con lo que te encuentras ahora es con la fatiga de una vida común en desacuerdo, como para decir: «Rápido, muerte, ven, no sea que me olvide de mí mismo».


Fuente: Extracto del libro: A sí mismo (Libro IX-3), de Marco Aurelio.